El pasado 11 de diciembre de 2025 fue retirado del Centro de Investigación de Ciencias Forenses de Cuenca el cadáver de Jorge Luis Cuenca Sarango, de 32 años. Los resultados de la autopsia confirmaron que el hombre falleció por asfixia mecánica por estrangulación.

Tras conocer el informe forense, los familiares de Cuenca presentaron una denuncia ante la Fiscalía del Azuay y exigieron a las autoridades que el crimen de su ser querido no quede en la impunidad. El cuerpo fue trasladado hasta el cantón Catamayo, en la provincia de Loja, donde recibió sepultura.
Antecedentes del caso
El 7 de noviembre, Jorge Cuenca fue internado en una clínica clandestina de tratamiento de adicciones, ubicada en el sector Río Amarillo, parroquia San Sebastián, del cantón Cuenca, con el fin de recibir tratamiento psicoterapéutico, debido a problemas de consumo de alcohol y drogas.

Sus familiares indicaron que Cuenca llegó desde Loja para recibir ayuda, bajo un internamiento previsto de seis meses, con un costo de 900 dólares mensuales, y aseguraron que ingresó en buenas condiciones físicas.
Sin embargo, la noche del 10 de diciembre, recibieron una llamada en la que representantes del centro les informaron que su familiar había fallecido en una casa de salud ubicada en la parroquia El Valle.
La familia cuestionó el procedimiento aplicado, ya que —según señalan— si Jorge Cuenca requería atención médica urgente, debió ser trasladado al hospital más cercano, conforme a los protocolos de salud vigentes.
Luego de conocer los resultados de la autopsia, los allegados sostienen que Jorge Cuenca fue asesinado dentro de la clínica clandestina donde permanecía internado. De acuerdo con su versión, el cuerpo presentaba golpes, fracturas y múltiples moretones.
Además, indicaron que el principal sospechoso, quien sería uno de los coordinadores del centro de recuperación clandestino, habría fugado. Ante esta situación, familiares, amigos y conocidos de la víctima planifican un plantón en los próximos días en la ciudad de Cuenca para exigir justicia.
Por su parte, Cristian Ortiz, director Zonal 6 de la Agencia de Aseguramiento de la Calidad de los Servicios de Salud (ACESS), informó que la clínica no contaba con permisos de funcionamiento.

Detalló que durante la inspección se evidenció mal manejo de desechos sanitarios y de alimentos, hacinamiento de personas, así como colchones y vestimenta en el piso, condiciones que representaban un alto riesgo para la salud de los internos. Por estas irregularidades, el establecimiento fue clausurado.
Otra muerte

El 14 de diciembre, otra persona falleció en una clínica aparentemente clandestina de tratamiento de adicciones, ubicada en el sector Carmen del Guzho, al sur de Cuenca. En este caso, se trataría de una posible muerte natural; no obstante, las autoridades mantienen las investigaciones en curso. (I)
